Le dije a mi amiga Lu que no comprara un departamento, te platico por qué.
Lu está buscando un departamento para mudarse, aunque hoy vive en un dúplex muy funcional, llegó el momento de mudarse a un espacio más amplio. Así comenzó su búsqueda, donde no esperaba encontrarse con la siguiente pregunta, ¿cocina abierta o cerrada?
A este punto llegamos después de descartar más de 20 potenciales opciones, donde la orienté como su amiga arquitecta. Hasta que un día, visitó un departamento que le encantó y me mandó videos. Llegando a la bonita cocina, separada de la sala, pausé el video y le dije: “No es para ti.”
¿Por qué le recomendé que descartara esta opción? Porque ella no se había cuestionado puntos importantes que hacen que la respuesta correcta sea diferente para cada persona.
¿Cocina abierta?
La respuesta depende. Porque no se trata del diseño más de moda, sino en cómo vives tú ese espacio. Y para saberlo es importante que te preguntes si te gusta cocinar, si es parte de tu dinámica familiar o social, si cocinas realizando otras actividades, o si tienes niños que vigilar mientras cocinas.
Si la respuesta es sí a una o más de estas preguntas, probablemente una cocina abierta funcione mejor para ti.
Cocina cerrada
Hay personas para las que la cocina es un espacio de trabajo y necesita funcionar de manera independiente del resto de la casa. Pienso, por ejemplo, en mi amiga y clienta Rochi, que hace los pasteles más ricos de Buenos Aires. En su caso, la cocina funciona prácticamente todo el día como un espacio de trabajo, lo cual es bastante incompatible con alguien haciendo home office en el comedor.
Para este perfil la cocina abierta sería un caos desbordado hacia otras áreas de su vivienda.
También puede ser que cocines mucho pero prefieras que esa actividad quede separada del resto de la casa. O que no cocines tú y alguien te ayuda con las tareas del hogar y con la comida. En ese caso, una cocina cerrada puede tener muchísimo sentido.
Y, a veces, simplemente es la forma en la que aprendiste a habitar. Es lo que siempre conociste y funciona para ti.
Entonces, ¿qué cocina necesitas?
La clave no es decidir entre cocina abierta o cerrada porque una sea mejor que la otra. La clave es entender cuál se adapta mejor a tu manera de vivir. Mi consejo es simple: piensa en cómo vives hoy el espacio donde cocinas. La cocina puede ser un espacio de trabajo, de encuentro, de conexión o simplemente un espacio funcional. Tu eliges cómo vivirla.
Y hay algo más: si hoy tenés una cocina cerrada y te gustaría tener una abierta, es posible que puedas transformar ese espacio. Claro que dependerá de la propiedad, de la estructura, de las instalaciones y del presupuesto disponible, pero no necesariamente tienes que aceptar la distribución que encontraste.
Porque, al final, elegir una propiedad también es preguntarte:
¿Esta casa se adapta a mi manera de vivir o soy yo la que voy a tener que adaptarme a ella?
PD.
Y Lu, a vos que te gusta cocinarnos, hacernos un café rico, mientras charlamos sentadas en la barra, mientras una trabaja y la otra se pinta las uñas ¿te imaginas viviendo en un departamento con cocina cerrada?
Como no te quiero decir más que no a las opciones que me mandas escribí este artículo para que te lo cuestiones vos solita.